Jonathan Royce tiene un propósito en la vida: conseguir un ojo nuevo y largarse de la ciudad antes de que sus múltiples perseguidores lo atrapen y acabe en prisión (otra vez). Pero el androide no pondera que su huida hacia adelante podría empujarle de cabeza hacia algo mucho peor que una celda.
El espacio sideral está lleno de criaturas peligrosas: dientes escapistas en busca de sabiduría, invocadores de eldritch sin licencia, minitauros vengativos con vocación de chefs, vagimédiums de tarifas altas y dudoso resultado Y, por supuesto, las temibles tortugas ninfómanas gigantes que fecundan narices desprotegidas.
¿Logrará Royce sobrevivir al periplo entre dimensiones y hacerse con un ojo decente? ¿Descubriremos por qué resulta tan arrebatadoramente sexy este montón de chatarra tramposo y vividor? Y lo más importante: ¿superará su incapacidad crónica para actuar con un mínimo de moral?
Nota: aborde esta lectura con la nariz protegida y la tapa del baño bajada.
Prólogo de Sergi Álvarez